lo que e mí no hallo,
olvidando que tú también
eres de barro y agua.
Quizás el no entender que
convivir es desgastar los sueños
y comprobar que todos somos
criaturas de humo,
póstumo homenaje a
unos dioses ya olvidados.
Tal vez nos ciega la ignorancia
de pensarnos solos, distintos,
no siendo más
que simples desconocidos
desgastados en esta lucha
sostenida por miedo...
No te odio, ni te engaño, ni te temo
más de lo que a mí me inflijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario